lunes, 26 de junio de 2017

LAS TIERRAS







¡Qué cosa! Esto no me ha podido funcionar, trato de olvidarte y no es posible, entre tanto intento y ningún objetivo alcanzado, opté por tratar de no amarte tanto pero el resultado fue fatal, hoy lo hago mucho más y más, te amo infinitamente y me odio por ello. Quisiera borrar tu estela, que el amor que me embarga se convierta siquiera en cariño, de esos afectos que se les tiene a los niños, un sentimiento vago que solo logra mover una sutil sonrisa y archivarte con los “medios olvidos”, aquellos que no desaparecen, pero que nunca están presentes.

Es cruel la situación, no tengo descanso y es que esto ya no es vivir, mucho menos amar, reconozco que se convirtió en adorar, como quien mira al cielo y entiende que después de él hay mucho más. Pregunté si en el momento de conocernos, habías llenado el formulario para entrar en mi corazón, a ver si lo buscaba y revisaba cuales fueron las referencias de tu presentación, y así tal vez requiriéndoles a ellos, me podrían dar pistas de tus secretos para olvidarme de tu amor; fue infructuoso como lo demás, al fin de cuentas solo me tocó rezar, pedir piedad ¡por favor!, volver a la cordura, dejar aquella ruta y encontrar el camino de mi vida, el mismo que se separa de ti para alejarse en la llanura del adiós.


Ya el mundo apareció, la locura desvanece y la luz aparece, mezclando el oficio con lo divino, encontré el equilibrio, un andar tranquilo, despreocupado en el que por fin hallé lo anhelado, es este mi tiempo, me descubro aprovechando el día y descansando las noches, durmiendo a pierna suelta como los justos, soñando profundo, tan profundo que ayer me apareciste estando dormido, te vi en completa inmovilidad, pero poco a poco con el amanecer volvía tu incipiente aleteo, ese movimiento ingenuo que apareció dentro de mí cuando te conocí.

martes, 20 de junio de 2017

VOLANDO MUY BAJO


Tira de la cuerda de una vez y acábame para siempre, te pido que sueltes la guillotina y así desapareceré de este mundo, de ti. No sé por qué te empecinas en torturarme lentamente, arrancándome gota a gota mi vida, si por fin va a llegar la hora en que me dejes, decídete en este instante, no me inventes oportunidades.

No quisiera pasar un día más con la esperanza de un nosotros, eso de verdad es una perversidad, suelta de tajo tu discurso final, echa tierra en mi féretro, que yo calmado y quietecito como un muerto, podre sobreponerme al destierro. Monta en tu caballo alado, cabalga por la ventura de tu esplendida vida, mientras tres metros bajo tierra se pudre mi amor, acabándose mi respiración, mientras los gusanos corroen mi corazón.


Y ruego al final al dios del olvido que pueda meterme dentro de sus alaridos y con cada oración que eleve al cielo por ti, me haga hundirme más en los gemidos de las heridas jamás curadas, en la carne abierta y lacerada, y si alguna vez vuelves a mí, sea para untarme con sal la abertura de mi alma y restriegues con tu desprecio la poca sangre que aún me brote de adentro, de ahí, de ese mismo lugar donde un día estuviste y que, aunque se haga más chico, todavía habitas.

lunes, 19 de junio de 2017

CÓDIGO


No sé cómo repetírtelo, no quiero amor; esas ilusiones llenas de besos y flores, no son conmigo, tal vez tu necesites otro que viva la novela, que quiera viajar contigo a una estúpida tierra, donde solo llueven caricias y las frases cursis crecen en las orillas, pasando los atardeceres anaranjados, con quien cante a tu lado, creando un lago de dulzura en el que terminas bañándote de afecto mientras corre una suave brisa.

Yo, por el contrario, cariño, me he reinventado, más sosegado, práctico, frio y reacio, paso sagaz al caminar, analítico, evitando baches de sentimientos, alejándome de contacto a cada momento. Si, tal vez frío y distante, pero eso ha hecho que lo que antes era blando hoy este blindado, cerrado y protegido, en una muralla de indiferencia que es lo que de repente hoy te pesa, pero así es la vida, esta, la mía, en la que me tocó sufrir, con la que a golpes entendí que no se puede jugar a las tonterías, y que se vale equivocarse, pero nunca con los mismos errores, que es mejor una noche mirando las estrellas, que un amanecer abandonado y engañado por quimeras.


Qué pena que sea yo quien te dibuje un mapa adelantado de dolor, pero entiende corazón, ya anduve por esa prisión, así que aquí solo encontrarás este cuerpo, estas ansías por liberar el peso, subir la barda quitar el miedo, dejarme caer en lo tangible, lo que toco, lo cierto, y así como una erupción de deseo, saber que después de los encuentros seguimos siendo mejores, sin rencores, sin amarres de falsos compromisos, dos seres que antes de compartir la piel y llegar a la desnudez, ya han dejado guardo el corazón protegido esta vez.