sábado, 9 de abril de 2011

ONIRICO

No pude quitarte toda la ropa pero alcance a ver tus pechos y me llevaron a la gloria, supe que debía continuar y  espere ansioso la próxima noche para poder lograrlo. Llegue a ver completamente tu desnudez, comencé a besarte suavemente, mi excitación no me permitía ver con claridad y seguí pegando mi piel con la tuya y exhalé un suspiro, ahí quedo todo. Tenía que seguir intentándolo, era además un reto, pero un reto delicioso, lleno de amor, no implicaba solo el sexo como acto, consistía en poder conseguir unirme a ti, me prometí que la siguiente noche era mi oportunidad. Esta vez el avance fue mayor logré meter mis manos entre tus piernas y subir suavemente mientras te besaba y bajaba con mis labios por tu cuerpo con la firme intención de que se encontraran con  mi mano a mitad del camino, en ese lugar que era el inicio del dulce final; fue en vano, pospuesto quedó mi anhelo. Esta noche te lo he dicho, no puedo seguir de esta forma, y haré todo lo posible por lograr que nuestros sexos se encuentren en una explosión de placer, no podré levantarme en la mañana y continuar mi vida deseando otro día más que la próxima noche sea el cumplimiento de mi ansia. Te has molestado al escucharme, y llegaste a llamarme raro y enfermo, que no puedes comprender como teniéndote a mi lado en carne y hueso,  pudiendo poseerte en la realidad esté obsesionado con amarte en un sueño. Yo te he contestado que para mí no es suficiente con la realidad, quiero amarte y hacerte el amor hasta en sueño, así eso requiera dormirme más temprano. Cerré las cortinas, me acosté en nuestra cama y suspiré convencido que hoy si lo lograría, miré el reloj y cerré mis ojos sin importar que fueran las seis de la tarde.

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