Me preguntaste cuando escribiría sobre ti. Pues hoy es el día. Tal vez creíste que escribiría cuando tu y yo ya no tuviéramos algo, cuando eso que llamaste amor se acabara, y que más se me podría ocurrir a mí que soy un halagador del dolor. Pero no, me da pena desilusionarte, que sobre ti no tengo nada malo que decir, excepto una sola cosa, pero no es el caso de estas líneas; lo que sí quiero escribir es de lo otro, que a pesar de ser extraño es sobre ti, es todo lo que tú eres, fue como te conocí.
Te vi antes que tú a mi, no lo sabes hasta hoy pero ya habíamos hablado, solo que ese día que tu reconoces como el primero no lo fue. Lo siento, ese es uno más de mis secretos.
La carrera de llegar a encontrarte no fue más rápida que el movimiento de mi pecho ¿qué te diría al verte, que actitud pondría? Como todo lo mío, lo deje al destino.
Pregunte dónde estabas, me respondiste aquí. Qué tontería, debí entender que de la misma manera sería toda la experiencia contigo, sentiría siempre ser un tonto un a tu lado, pero ¿qué podía yo hacer?
Hable mucho; ya sabes efecto de mi estupidez a tu lado, te dije lo que quería, lo que pensaba, te conté mi vida, mis experiencias en un baúl, así de esa forma como un montón de fósforos en una cajita.
Me mirabas, como me gustaba que me miraras, te perdías en mi rostro; hoy entiendo que analizabas cada gesto, y te esforzabas por memorizar el color de mis ojos, la forma de mi risa, como caían cada uno de mis cabellos sobre mi frente, esa era tu manera de grabarme en tu mente, yo me fui mas allá, me tallé en tu alma. Tengo que decirte que lo siento nuevamente, mis acciones fueron a propósito, con mucho cálculo, no quería que yo para ti solo fuese ese día, precisaba crearte la necesidad de mí.
Me hablaste, te reías, me alegrabas, callabas y volvías a perderte en mi imagen. Me atreví a tocarte, a rozarte atrevidamente, a juntar mi mano con la tuya, a soñarte en el futuro, en el porvenir conmigo, esa imagen me excitaba, y sentí que te estremeciste con un toque mis dedos en tu brazo, me creí infinito.
Y como todo en este universo ese día acabo, pero terminó dulcemente contigo en mi almohada, te soñé, y ¡que sueño!
Hoy me has dicho que has querido despedirte de mí pero que se le va a hacer, si no he aparecido.
Quiero decirte que no me he ido, que aun estoy aquí pensandote, que no quiero que te despidas, que quiero que te quedes a mi lado, que no me sueltes, pero escribiéndote esto comprendí que tengo que aceptarlo, igual todo lo dejo al albedrío, esta es una despedida anticipada, un retrato como el que tú hiciste de mi en tu mente, esta es una imagen pronosticada de un adiós.
PD: Tengo razón, aún halago el dolor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario