Esa manía que tengo de leer las revistas de atrás hacia adelante creo que
revela un signo de mi personalidad, de mi actitud contraveniente, de vivir
confusamente de no tener orden en el ámbito de mi alrededor, de ser
diametralmente opuesto a lo demás, de querer iniciar mis movimientos sin
protocolo, más que sin método, con creatividad, y aquí me encuentro recogiendo
pasos desde este presente hasta el pasado, hasta ti. Si, se que tienes todo el
derecho a desconfiar, a no creer, pero es que ahora no se trata de ti, el tema
soy yo, es lo que siento o más bien lo que puedo llegar a sentir, es un misterio; trate
de contestar tu pregunta, pero soy confuso hasta conmigo mismo, no logro descifrar
lo que experimento y mucho menos puedo llevarlo a palabras, el hecho es que no
tengo la confianza en este momento y no es por lo que haya dicho, lo que oculté
en algún momento, de todo eso ya te pedí perdón, la razón, mi dulce antología
de amor, es que no se cual será mi reacción, a veces no mando yo en este
estuche.
Y me sobrepongo nuevamente para hablarte, para obviar tu golpe bajo, y lo
hago como siempre me lo ha enseñado la vida, con una broma, sonrisa en los
labios y requerimiento en la boca, esperando lo que sé que llegara de
inmediato, una sonrisa tuya. Y entiendo que tal vez no sea ahora, ni más tarde, pero quizás
esta noche cuando quieras entender que pasó en nuestra charla, te preguntaras
al fin que será lo que siento, y mientras tanto amor, yo seguiré pasando
paginas, hasta llegar al inicio, recordando el día en que nos conocimos.

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