Se que escribirte fue una forma de redimir mis culpas, la verdad no espero
que me perdones, es un acto necesario para sentirme tranquilo. Sabia que
vendrían reproches, preguntas incomodas, pero al parecer siempre me sorprendes,
tienes esa capacidad de sobreponer
acciones, y nucas las veo venir, te salen como conejos del sombrero de un mago,
y me impactan, no se como comportarme, pero aún así, me gustan. Y es que recordar
el pasado, de los tiempos felices y de aquellos que no lo fueron tanto, de mis
enredos, las vicisitudes, de las mentiras, las caricias, los besos, los
abrazos; el tiempo en que solo éramos, es tan grato. No lo digo por ti, pues no
se que estés sintiendo, pagaría por saberlo, lo expreso porque aún sabiendo que
ya no habrá un nosotros, si me emociona que hubo un fuimos.
Ahora no se que será de nuestros rumbos, que ocurrirá en tu camino, no
tengo el derecho a saberlo, pero aun así se regocija el corazón sabiendo que se
está bien, que las cargas quedaron atrás, y que solo existen buenos deseos para
ti. De mi? Pues ni yo lo se, quisiera poder contarte planes, proyectos que
tengo a futuro, anhelos que quizás se vuelva realidad, pero no, hoy mi vida se
la dejo al oleaje del destino, solo me he dedicado a vivir sin miedo, y si
quien sabe, quizás pierda el rumbo, pero existe la posibilidad de anclar en un
puerto tranquilo.
No, olvida eso ultimo, sabes que no me gusta lo tranquilo, vivo con la
adrenalina y el corazón a mil por segundo, así que seguiré enredándome el
existir.

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