Al mirarte a los ojos se nota, en el reflejo de tu rostro el mío se ve, y lo se, soy vulnerable, débil, un triste iluso que en algún momento pensó tener el control junto a ti, llevar las riendas del carruaje en el que recorremos el camino del amor. Pero lo confieso, no soy fuerte a tu lado, cuando sacas una frase y la terminas con un beso, soy un triste indefenso, y me llevas a querer ser más de lo que puede aguantar mi cuerpo en sí, tu lo sabes no estoy hecho para mi.
en la vigilia trato de resistir tu presencia y tu mirar, en la noche me entrego a los encantos de tu risa, al sueño dulce contigo, donde me imagino abrazando tu ombligo, pasan las horas y trato de convencerme que es la realidad aunque se en el fondo que tristemente llegará el despertar, en el que nuevamente doy gracias por tu existencia así me sienta que pierdo las apuestas, es que es tan lindo saber que en cualquier instante puedo estar ante tu presencia, y el tiempo pierde la carrera, la gente, las cosas, se detienen para dar paso a ese momento inmenso en el que tu mundo se vuelve todo yo y el mío todo tu, así siento que lo triste se acabó.
Como me gusta dormir contigo, así cuando despierto siento que existen las verdades de los sueños, te contemplo, y cuando abres los ojos, vuelvo a comprender que pierdo nuevamente los estribos, no tengo juicio y ya para que lo necesito si se que no me hallo, y si lo hago es para encontrarme perdidamente enamorado, sí aunque no lo creas, me enamoré.

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