martes, 10 de mayo de 2011

SUMAS Y RESTAS


Sé que han  querido hacer todo lo posible por hacerme caer, y sobretodo tú  has dedicado gran parte del tiempo para analizar, crear, imaginar la estrategia y la forma de que me llegue el fracaso y que según tu enfermiza sabiduría, la vida me de la paliza que me merezco; pero te tengo noticias, eso, lo que tú quieres, no depende de ti. Me has hecho pasar malos momentos, lo reconozco, te esfuerzas cada vez más con planes más elaborados, algunos me sorprenden y tengo que admirar lo complejo e intrincado de tus ardides, aun así, te repito, no depende de ti, ni siquiera de mí, es que no obedece a la intención de alguien  que tú conozcas. Has querido cortar mis alas, y aunque lo lograras, muy seguramente algo pasaría contrario a tu objetivo, el viento soplaría tan fuerte que me elevaría aun más alto de lo que me has visto. No me rio de tus fracasos, no, entiéndeme que mis carcajadas no son por eso, me rio porque en la mitad de la noche, ese alguien que tu no conoces y que si tiene el poder sobre mí, me habla al oído y me dice que sea feliz, es por eso que en la mañana cuando tu suerte es buena y me puedes ver, te admiras de mi sonrisa. Hubo una ocasión en la cual tu trampa me hizo dudar, me sentí desfallecer, pero esa misma noche  me pregunto qué me había robado la felicidad, y le conté, la siguiente pregunta que me hizo fue ¿Qué es lo peor que te puede pasar? Yo le conteste que le temía a tu astucia y que lo peor era que lograras hacerme caer, y que por fin me hicieras meterme de narices contra el piso. Su respuesta fue que no podía evitar que eso me pasara, pero lo que si podía asegurarme es que cuando tuviera mi cara metida en la tierra, al abrir mis ojos lo primero que vería ahí, entre el barro y el fango del sucio suelo,  sería una joya que alguien había perdido, así que no te preocupes, me dijo, al final después de sumar y restar te aseguro que a mi lado, seguirás ganando.
Por eso insisto en que sigas tratando de hacerme daño, lo que lograras es que después de la ecuación, yo me quede con el botín.

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