Nunca me lo dijiste, pero tácitamente me lo pediste, me rehusé muy sutilmente, para no hacerte sentir mal, pero continuaste mandándome señales que eran la prueba inequívoca de que eso era lo que querías. Te puedo contar que he cedido, tú has ganado y al aceptar esto lo que sigue es una promesa y estoy dispuesto a hacértela.
Te prometo:
- Una casa con jardín.
- Dos hijos.
- Buscarme un empleo del cual nunca pueda salir ni ascender.
- Paseo los domingos.
- Llegar cansado todos los días y aun así, sentarme a la mesa con la familia y elogiar tu cena.
- Permitirte buscarme las pantuflas cuando me siente al sillón.
- Ir a las reuniones del colegio de los niños.
- Cortar el césped una vez a la semana, igual que el sexo.
- Dejarte escoger mi ropa.
- Acompañarte a visitar a los vecinos.
- Llamarte dos veces al día desde el trabajo.
- Quedarme con los niños mientras vas a salón de belleza.
- Escucharte todas las noches cuando estemos en la cama, de cómo pasaste tu día casero, las nuevas recetas que te inventaste, las telas de las cortinas que quieren comprar y todo cuanto importe para ti; lo prometo hacer con mucha atención así el sueño me trate de tumbar.
- Visitar a tus padres en vacaciones y Nochebuena.
- Parar de tomar cuando muy astutamente te toques la nariz con tu dedo para saber que estoy pasándome de tragos, y es mejor detenerme no vaya a hablar de más frente los “amigos”.
- Darte las gracias por como mantienes nuestra casa con jardín, impecable y siempre a tu gusto.
- Dormir con pijama siempre.
- nunca dejar pelos en el lavamanos.
- no invitar a nadie a casa sin antes decírtelo y que tu lo apruebes.
- Jugar con los niños afuera mientras tú tienes dolor de cabeza.
- Orinar sentado para no mojar los bordes.
- Llevarte flores mínimo una vez al mes.
- Nunca comprar un carro deportivo, ni de dos puestos. ¿Dónde irían los niños?
- Ser calvo y gordo, esa es la verdadera imagen de un padre de familia.
- Ahorrar para la universidad de nuestros hijos.
- Pedir un aumento de sueldo cada vez que tu lo consideres necesario y me digas que entienda que yo trabajo mucho y que me lo deben reconocer.
- Aceptar calladamente que me he puesto viejo y no he cumplido ninguna de mis metas, solo una, hacerte feliz.
- Morir en silencio y primero que tu, para que tengas la seguridad de que nunca existió nadie más en mi vida diferente a ti.
Sé que muchas de las cosas que quieres no están en esta lista, pero estoy dispuesto a ampliarla todas y cada una de las veces que lo consideres necesario.
Esta promesa expirará únicamente si me dejas, si sufro de tu abandono, no podré cumplirla, es mi decisión entregar mi vida tal y como tú la quieres, solo con la condición de que me dejes ver tus ojos todos los días en la mañana justo en el instante en que despiertas, esa es mi propuesta, tómala o déjala, mi vida a cambio de tu mirada.

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