lunes, 21 de julio de 2014

ATAQUES

Hoy sigues lanzando dardos a mi alma, y yo soportando el dolor de cada saeta que me aciertas, dame un respiro, por favor, no todas al corazón!


Cada zarpazo a lo que siento va menguando las ganas de seguir, cada espacio que dejas donde antes estuvo lleno de ti, va debilitando mi existir; no hay lugar hoy que soporte el peso de lo que creí haber construido contigo, todo se derrumba y ya en este momento no cabe un parche más en el vacío de mi vivir.
LEJANÍA 

Son solo murmullos los que alcanzo a escuchar, ya tu voz se convirtió en rastros lejanos que se pierden con el paso del tiempo sobre ellos; y me alegra, me regocija el silencio que ahora siento.
Como agradezco al cielo encontrar paz, saber que vuelvo a tomar rumbo en el barco de la tranquilidad, donde las olas que atravieso son vaivenes de sosiego sobre un cuerpo curtido y cansado; ese cansancio que fuiste construyendo sobre mí, ladrillo a ladrillo, día tras día, dolorosamente, intensamente, agotando mis fuerzas con cada estado de ánimo tosco y agresivo, con cada recibimiento problemático y febril, quitándome las ganas de reír, de disfrutar de afrontar en cada noche de los día arduos, lo que debía ser descanso transformado en un averno verbal, agobiando cada parte de mi, pero soportado estoicamente por la fervorosa solidez de un amor, que al final no alcanzó aguantar las inclemencias de la incomprensión visceral.

No sé si todavía se oye tu queja, tampoco si alguien la escucha, pero si estoy seguro de que aun en la soledad, las paredes deben estar resquebrajadas ante tus demandas. Por fin comprendo como el silencio se convierte en música y la soledad en paz, hoy cambie mi destino simplemente  atravesando el espacio. 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿Cómo te atreves?


Con que derecho en la laguna tranquila de estos últimos días, osas romper la calma tardía. Te crees que después de los siglos de dolor que logré sanar, me harás pensar que tu aparición caprichosa es fruto de la casualidad, que más lejos de la realidad!  Mientras me lamentaba comprendí con qué parte es que se debe amar, desde el pensamiento en la primera época, jamás desde el alma, es eso lo que hace que el adiós duela. Hoy llegas tocando a mi puerta con una sonrisa dibujada como una mueca, resaltando tus capacidades histriónicas que tanto me convencieron en un pasado, aún así te dejo entrar, atravesar esa puerta que para mi significaba mi paz; hoy lo pienso y no recuerdo que excusa me inventaste para justificar tu presencia, ni que método usaste para averiguar de mis vivencias, que fuiste enumerando una a una, como un resumen mal hecho de la biografía de un desconocido.

Deje que hablaras mientras yo callaba, buscabas réplicas en mis ojos y yo solo mostraba el reflejo de lo que  hablabas, de lo que tú en ultimas inventabas. Apareció la noche y tu desespero se hizo más evidente, te dije adiós mientras abría mi puerta, y tu angustiada no aguantaste, te echaste al piso mientras me hablabas en sollozos que no podías irte, que debía entenderte, que teníamos que estar juntos porque ya no soportabas la SOLEDAD, yo te dije que por el contrario yo en ella había encontrado mi compañía, mientras continuaba con la puerta abierta esperando a que te levantaras.

domingo, 13 de mayo de 2012

QUE?



En aquel cuarto de hotel? en ese día en que no pude aguantar más, en aquel instante en te rogué por algo de ti; disculpa, puedes especificarme un poco más? que yo te lo pedí como si fuera lo último? me arodille hasta llorar? que pena me da pero si mal no recuerdo yo ando sin amor, mi ultima lagrima por alguien me broto hace mucho, es que no se por que aseguras que me perdí en tu negativa, que te juré morir primero sin tu amor.. vuelvo y te repito con desconcierto, yo de ti no me acuerdo.

Al final siempre estoy sin ti, solo.... conmigo.

lunes, 9 de abril de 2012

Quisiera mandarte palabras de alegría, de regocijo de júbilo, pero aún no comprendo porque solo expreso lo que me duele.

COMPREDER



No te alcanzaban los días para decirme todo lo que querías, la noche se nos iba en las conversaciones en que reinaban tus palabras, y solo me dabas oportunidad para acercarme a tu boca y darte pequeños besos, yo quería que fueran más largos, pero tú no terminabas tus ideas, y seguir unidos nuestros labios significaba menos tiempo para tus sonidos en clave; yo sabía que eran frases tejidas, pero igual me daba,  no quería entenderlas, lo que me interesaba era tenerte, era saber que te poseía. Nos vencía el sueño, pero a la mañana siguiente continuabas, porque algo te había faltado de lo de anoche,  eso que acalló el sueño no era todo lo que me querías hablar.
Te preguntaba siempre por qué no podías resumirte, es tan fácil decirme lo que quieres sin que me quites tanto tiempo para amarte, pero tu respondías que te era imposible, nunca pudiste sintetizar lo que sentías, además era una forma de expresar que me querías, no ocultándome nada ni siquiera una coma, que separaba dos oraciones, no fuera a malinterpretar lo que me pretendías hacerme saber. Y yo lo creía, estaba convencido de tu incapacidad de condensar tus sentimientos, hasta esta noche, en que me di cuenta que no era cierto, que por el contrario lo hacías muy bien, o si no como hiciste para resumir todo nuestro mundo en ese papelito tan pequeño que me dejaste sobre la cama, diciéndome solo…Adiós?