lunes, 9 de abril de 2012

COMPREDER



No te alcanzaban los días para decirme todo lo que querías, la noche se nos iba en las conversaciones en que reinaban tus palabras, y solo me dabas oportunidad para acercarme a tu boca y darte pequeños besos, yo quería que fueran más largos, pero tú no terminabas tus ideas, y seguir unidos nuestros labios significaba menos tiempo para tus sonidos en clave; yo sabía que eran frases tejidas, pero igual me daba,  no quería entenderlas, lo que me interesaba era tenerte, era saber que te poseía. Nos vencía el sueño, pero a la mañana siguiente continuabas, porque algo te había faltado de lo de anoche,  eso que acalló el sueño no era todo lo que me querías hablar.
Te preguntaba siempre por qué no podías resumirte, es tan fácil decirme lo que quieres sin que me quites tanto tiempo para amarte, pero tu respondías que te era imposible, nunca pudiste sintetizar lo que sentías, además era una forma de expresar que me querías, no ocultándome nada ni siquiera una coma, que separaba dos oraciones, no fuera a malinterpretar lo que me pretendías hacerme saber. Y yo lo creía, estaba convencido de tu incapacidad de condensar tus sentimientos, hasta esta noche, en que me di cuenta que no era cierto, que por el contrario lo hacías muy bien, o si no como hiciste para resumir todo nuestro mundo en ese papelito tan pequeño que me dejaste sobre la cama, diciéndome solo…Adiós?

No hay comentarios:

Publicar un comentario