No quise alejarme, no fue mi idea desaparecer, era solo estar tranquilo, pensar, meditar sobre mi vida, y concluí que era mejor caminar solo, definí mi vida en una senda en la cual yo decidiría andar a mi ritmo, sin apuros o demoras de alguien más, avanzar al latir de mi corazón.
Afianzado en donde la razón me puso, acomodado en el lado confortable de mi existir, ahí entre la gente apareces, para cambiar todo lo que había construido, no se que me sostuvo en ese instante, pensé caer y desvanecerme, tu presencia hizo temblar todo a mi alrededor, ¿qué ocurrió? te creía en el olvido. Fue una mala pasada de mi voluntad, la historia volvió a revelar mi debilidad, yo que me pensaba fortalecido con el peso de la bruma del adiós, nada más falso que la quimera del dolor.
Pero aunque me duela y se que será así, mi boca se abrió para decirte que ya no me faltas, te di lo mejor de mi, te entregue mi vida prensada en besos, te los regalo, igual que lo que sentía cada noche a tu lado, tus caricias se perdieron en mi mente, mi piel ya no conoce la falsedad de tus dedos, te dedico este adiós, aunque reconozco que marcaste mi corazón.
Y hasta pronto, porque se que no es un hasta nunca.

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