domingo, 13 de mayo de 2012

QUE?



En aquel cuarto de hotel? en ese día en que no pude aguantar más, en aquel instante en te rogué por algo de ti; disculpa, puedes especificarme un poco más? que yo te lo pedí como si fuera lo último? me arodille hasta llorar? que pena me da pero si mal no recuerdo yo ando sin amor, mi ultima lagrima por alguien me broto hace mucho, es que no se por que aseguras que me perdí en tu negativa, que te juré morir primero sin tu amor.. vuelvo y te repito con desconcierto, yo de ti no me acuerdo.

Al final siempre estoy sin ti, solo.... conmigo.

lunes, 9 de abril de 2012

Quisiera mandarte palabras de alegría, de regocijo de júbilo, pero aún no comprendo porque solo expreso lo que me duele.

COMPREDER



No te alcanzaban los días para decirme todo lo que querías, la noche se nos iba en las conversaciones en que reinaban tus palabras, y solo me dabas oportunidad para acercarme a tu boca y darte pequeños besos, yo quería que fueran más largos, pero tú no terminabas tus ideas, y seguir unidos nuestros labios significaba menos tiempo para tus sonidos en clave; yo sabía que eran frases tejidas, pero igual me daba,  no quería entenderlas, lo que me interesaba era tenerte, era saber que te poseía. Nos vencía el sueño, pero a la mañana siguiente continuabas, porque algo te había faltado de lo de anoche,  eso que acalló el sueño no era todo lo que me querías hablar.
Te preguntaba siempre por qué no podías resumirte, es tan fácil decirme lo que quieres sin que me quites tanto tiempo para amarte, pero tu respondías que te era imposible, nunca pudiste sintetizar lo que sentías, además era una forma de expresar que me querías, no ocultándome nada ni siquiera una coma, que separaba dos oraciones, no fuera a malinterpretar lo que me pretendías hacerme saber. Y yo lo creía, estaba convencido de tu incapacidad de condensar tus sentimientos, hasta esta noche, en que me di cuenta que no era cierto, que por el contrario lo hacías muy bien, o si no como hiciste para resumir todo nuestro mundo en ese papelito tan pequeño que me dejaste sobre la cama, diciéndome solo…Adiós?

miércoles, 21 de marzo de 2012

IMAGEN


Al levantarme me preparo la ducha, mis ropas limpias incólumes que me recuerda que la vida, por lo menos la mía, ha sido recta tal como me lo propuse, antes de ti, contigo, después de ti. Me pongo mis zapatos, lustros como a diario, bajo de mis aposentos, a la mesa, esa gran mesa, hoy me arrepiento de haberla comprado tan grande, me encuentro solo en ella tres veces al día. Salgo a la calle, no lo niego todavía te busco entre la gente, sé que no te voy a encontrar, pero te imagino, remplazo las caras por la tuya  y te encuentro en un mundo imaginario en el que me extasío con tu rostro. Mis oficios se diluyen en el tiempo con mi pensamiento puesto en ti, que difícil concentrarse cuando mi vida respira por ti. De nuevo a la casa, a la gran tabla de comedor, la espera en una siesta que no existe, la calle, tus rostros, mi oficio, la casa, la gran mesa. Subo a mi  habitación a encontrarme conmigo, bueno, en verdad contigo, a ensayar como aprendo a borrarte, a practicar como te olvido, y a anotar el avance en el alzhéimer que le invento a mi mente  de tu existencia, compruebo que he progresado, entro a mi baño me cambio las vestiduras y me propongo telas más livianas para el sueño, me lavo mi cara preparándome para la incierta noche, y descubro mi barba, aun más larga y espesa, se que debo enfrentarme a la rasurada al momento, de perder el signo de tu presencia, pero no puedo aun no sé cómo enfrentarme al espejo, aun no te has llevado tu imagen de él.

jueves, 1 de marzo de 2012

PERMANECERA (O.G.)

Y que te olvide. Así no más. Que me vaya, que consiga mi camino que viva mi vida que me haga la idea de que no existes. Y que hago con tanto equipaje?, como te devuelvo los besos, como te entrego las noches pensándote, explícame la forma de retroceder el tiempo. Es que no puedo quedarme con todo esto, no solo porque es una gran carga, sino porque me pesa, donde lo guardo mientras vuelvo a caminar si tú me instalaste en este lugar llenándome de sentimientos durante todo este tiempo. Lo acomodo aquí olvidado en la orilla del camino? Al sol a la lluvia, que se pierda en el tiempo?
No lo digo por mí, yo soy capaz de abandonarlo, pero no sé si tu necesitaras algo, acordarte del pasado, de mis caricias de mis tratos, de lo bien que la pasabas a mi lado, cuéntame si te archivo todo esto, es que se que cuando estés con alguien más y lo beses tu boca sabrá a mí, tu piel solo recordará mis manos, tu mente me comparará a mí con ese fulano. Y cuando pase ese  y otro y otro más, y la cuenta ya se te haya perdido en la libretita de tu cartera, tendrás que recurrir a lo que dejo aquí para volver a acordarte de mí.

lunes, 20 de febrero de 2012

REGRESA


Te confieso que me emocioné, hablarte luego de tanto tiempo, y encontrarte tan casual, tan abstraída e inmutable, con ese desenfado que expresa más que tranquilidad, un equilibrio, como envidio eso, ojala pudiera quedarme sentado mientras el mundo se desbarata a mi alrededor, porque para mí fue eso, el apocalipsis de mi vida, pero tú, siempre tan civilizada, audaz, de mente abierta y tan viajada, tan caminante, tan desligada, no lo viste así.

Demostrando mi  excitación me abalance hacia ti, quería abrazarte, levantarte del suelo, y verte flotando a mi alrededor, pero tu gesto me freno, dijiste mi nombre y acercaste tu mejilla a la mía, así como si nada, como si nos hubiésemos conocido solo ayer, como cuando encuentras alguien que reconoces pero que no reviste mayor interés para ti o para tu vida, no como lo que yo veía o creía ver, no como este imbécil que lleva años pensándote, que la única migaja de felicidad que tuve la encontré contigo, no como ese que espera paciente, con el peso del tiempo en sus espalda, no, no como yo lo sentía, y me sentí estúpido, me avergoncé por primera vez de ser quien era, de esperar, de amarte.

Me hablabas pero no escuchaba, aun hoy no sé si me pediste perdón, o solo comentabas de tu último viaje, de los sitios que visitaste, de quienes conociste, no lo sé, no alcance a oír tu voz, solo te veía modulando palabras, y pude verme alejándome de ti, caminando hacia otra dirección, dándote la espalda y prometiéndome a mí mismo que ese había sido el último momento en que te vería, no sabía que iba a hacer, para donde iba a ir, mi vida solo habías sido tu, pero no me importa, me buscare una. Se atravesó por un instante la loca idea de que te pararías y me seguirías corriendo agarrando mi brazo y diciéndome “no te vayas”, pero tu única acción fue llamar al mesero y pedir un vaso de agua.

Hoy me siento más tonto aún, te sigo soñando, pensándote, anhelándote, quiero verte así sea un instante fugaz, sigo pensando en tus labios y esos ojos, muero cada día por no tenerte junto a mí, y me muerdo los labios para sacarme de esos pensamientos, para sentir que no estoy despierto, para saber que no obro con claridad, así como prometí esperarte la primera vez, también me prometí a mí que nunca más te vería y lo tengo que cumplir, hoy más que nunca me siento igual a ti, también tengo sed pero no se me apagará con un vaso de agua.

martes, 7 de febrero de 2012

CONTINUO


Y sigo aquí, despertando todos los días con la rutina cíclica y mecanizada de pararme de la cama, asomarme a la ventana, y encontrar todo igual, salvo el clima y sus consecuencias, que para serte sincero a esta altura, no me importa.



Camino porque desde que aprendí a hacerlo no he encontrado nada mejor, Ay!! Si supiera yo volar! por lo menos te buscaría desde el aire, si quiera saldría de este encierro.

Devuelvo mis pasos hasta mi refugio, los vuelvo a estirar otra vez a la calle para encontrarme con mis huellas, que hoy parecen más largas que la de hace algunos años, tal vez ellas me estén diciendo que también quieren irse.



Olvido su mensaje y entro a prepararme un café, uno de los muchos que ya se me han perdido en la cuenta del día. Y pensar que antes solo tomaba té.

Me acerco a la mesa para ver un plato diferente, pero un sabor igual al de todos los días, me engaño tratando de convencerme que hoy cambiará. Siempre descubro la mentira, antes del primer bocado.



Tomo el café que sigue en la lista, me siento en la entrada, te recuerdo, te pienso, te imagino entrando por esa larga calle, y que me miras,  sueltas esa pequeña maleta azul con la que te marchaste, y corres hacia mí, con el desespero de abrazarme, de decirme que me extrañaste muchísimo, que fue un error tu partida, pero que ahora estas aqui, para demostrarme cuanto me amas. Pero sé que es un papel que yo he creado, con palabras propias, en verdad, tu nunca harías algo así.



Invento que leo y que entiendo, siendo sincero nunca he pasado de la página 26, pero esas marcas en las hojas del libro me indican lo mucho que he esperado.

La misma mesa, otro plato, igual sabor. Un café más en la cuenta, que a este momento me importa una mierda, ya el café es otra excusa!



La noche, la cama, el desespero, el llanto, la tranquilidad y el sueño que cada vez me sorprende más lejos de la oscuridad y más cerca del amanecer.

Y el mismo sueño donde ruego a Dios que decidamos de una vez por todas si esto lo acabas tu o lo acabo yo.



Lo duro de esperar no es el tiempo sino el cansancio.