martes, 7 de febrero de 2012

CONTINUO


Y sigo aquí, despertando todos los días con la rutina cíclica y mecanizada de pararme de la cama, asomarme a la ventana, y encontrar todo igual, salvo el clima y sus consecuencias, que para serte sincero a esta altura, no me importa.



Camino porque desde que aprendí a hacerlo no he encontrado nada mejor, Ay!! Si supiera yo volar! por lo menos te buscaría desde el aire, si quiera saldría de este encierro.

Devuelvo mis pasos hasta mi refugio, los vuelvo a estirar otra vez a la calle para encontrarme con mis huellas, que hoy parecen más largas que la de hace algunos años, tal vez ellas me estén diciendo que también quieren irse.



Olvido su mensaje y entro a prepararme un café, uno de los muchos que ya se me han perdido en la cuenta del día. Y pensar que antes solo tomaba té.

Me acerco a la mesa para ver un plato diferente, pero un sabor igual al de todos los días, me engaño tratando de convencerme que hoy cambiará. Siempre descubro la mentira, antes del primer bocado.



Tomo el café que sigue en la lista, me siento en la entrada, te recuerdo, te pienso, te imagino entrando por esa larga calle, y que me miras,  sueltas esa pequeña maleta azul con la que te marchaste, y corres hacia mí, con el desespero de abrazarme, de decirme que me extrañaste muchísimo, que fue un error tu partida, pero que ahora estas aqui, para demostrarme cuanto me amas. Pero sé que es un papel que yo he creado, con palabras propias, en verdad, tu nunca harías algo así.



Invento que leo y que entiendo, siendo sincero nunca he pasado de la página 26, pero esas marcas en las hojas del libro me indican lo mucho que he esperado.

La misma mesa, otro plato, igual sabor. Un café más en la cuenta, que a este momento me importa una mierda, ya el café es otra excusa!



La noche, la cama, el desespero, el llanto, la tranquilidad y el sueño que cada vez me sorprende más lejos de la oscuridad y más cerca del amanecer.

Y el mismo sueño donde ruego a Dios que decidamos de una vez por todas si esto lo acabas tu o lo acabo yo.



Lo duro de esperar no es el tiempo sino el cansancio.


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