Esperabas mi muerte, sé que leías los obituarios a diario, pero lamento
decepcionarte, sobreviví. Si, fue duro, lloré mis heridas en un rincón, el
dolor me agobiaba inclementemente, hasta que hizo parte de mí, hasta que apoyé
mis manos en cada pared y pude levantarme, por mis medios con la esperanza que
nunca me sobró.
El dolor de tu despedida no lo pude dejar, me tomaste como un juego, una
partida que al final salió mal, en la que perdiste la tranquilidad por desear
borrar mi recuerdo, enterrarme en tu olvido y te confieso que mientras aun sangraba
te seguía amando, pero tu intentabas armar una vida donde no existía nuestro
pasado, nunca te desee mal, pero ya ves, este mundo gira y hoy al final la
factura entró por debajo de tu puerta, no fue posible eliminarme en ese adiós.
Preguntas por mí, ruegas al cielo por una señal, no has parado de buscarme
al saber de mi redención, abandonaste tu reino, tus mentiras se desboronaron y
solo buscas por todos los medios saber que quedó en este cuerpo que una vez te
adoró, que te extrañó a más no poder, que se rindió a tus pies, llorando cada
paso de tu lejanía. Tu búsqueda ha llegado a su fin hoy estoy aquí para
decirte: NADA, hoy siento nada, todo lo que fue se quedó allá, en ese rincón, lo
descargué para poder levantarme y recomenzar, a partir de hoy no sé qué será de
ti, no lo quiero saber, porque en verdad es que ni curiosidad me da, solo
espero que puedas mentirte a ti, y te creas todo lo que te digas para poder
vivir, contigo y sin mí.

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar