L.as C.osas B.uenas
Cuando todo transcurría en el tedio de la cotidianidad, mientras aplacaba el
sufrimiento de la vida encajada en los cuadros de la aceptación, ahí desgastándome
en la labor de mi perdida razón, apareciste tú, sin llamar, sin tener una expectativa
que me hiciera imaginar que todo iba a cambiar. No había nada que perder, no tenía
ninguna esperanza, que se le iba a hacer, solo era encontrarnos un rato para
evitar enloquecer.
Te vi, era imposible no fijar mis ojos en los tuyos, en tu cara, en tu
boca, yo tan simple y tu… tu tanto, con mucho con todo, yo ahí sin sueños con
nada sin fondo; me acerqué un poco y comencé a perderme en ti, y descubrí que
te quería ahí, solo en ese momento, para mí, de nadie más. Me metí en una
fantasía queriendo meterme en ti acomodarme en el rincón más profundo de tu
razón, inventarme que te conocía desde siempre, desde antes sin condición.
Sabes que soy raro, extraño sin formato, que a veces me invento, pero solo
duro un rato, que no coordino lo suficiente, algunas veces estúpido otras
imprudentes, que no filtro o medio reacciono, pero que a tu lado funciono de
otro modo, distinto diferente, que te escucho descubriéndome paciente,
sintiendo tu palabras siguiendo tus expresiones, diciéndome que sientes lo
mismo, que encuentras razones, que quieres continuar porque has hallado algo,
pero que sin duda será paso a paso. Y yo lo siento lo mismo no preciso
continuar si no es contigo, no creo dormir si en mi sueño no te encuentro, no
es posible seguir siendo igual, pues me acaparas el recuerdo.
Sé que me dará un premio el tiempo, cuando maduremos esto, y es que nunca pensé
que hoy iba a encontrarte a toparme con Las Cosas Buenas de esta vida, de este cuento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario