La verdad esperé más guerra de mi corazón, pero al terminar las cuentas salí ileso del dolor, te borré en un instante de mi memoria, si ya se que te amaba hasta perderme en mi propia muerte, pero que te puedo decir... se me hizo bastante sencillo, te abandoné cuando tuve que hacerlo, en el momento justo, cuando apareció la ofensa, ahora me dedico a buscar a quien me comprenda, y cada instante te olvido más y un poco más.
Me fui cuando fue preciso, y te vas desapareciendo cada día hasta perderte en la inconsciencia, aunque tengo que confesarte que ese olvido lo hago a punta de llanto, lagrimas empapando mis pañuelos, ojeras generadas por desasosiegos y uno que otro "te quiero". Se alargan las promesas de cambios, de lo nuevo, se espantan las ganas del regreso y sigo olvidando.
Cuando ya todo acabe y no me acuerde de tus rasgos en ese preciso momento aparecerás para rendirme con un beso, maldito día de mi futuro que con ansias espero.

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar