jueves, 2 de marzo de 2017

ALGO PENDIENTE


Y seguía con esa sensación, esa misma, la extraña, la que no te deja en paz, la que no sabes que es, pero te atormenta, aquella que no te abandona, te abraza con incertidumbre, te deja por momentos, pero vuelve y aparece, se te arraiga te succiona, y sin querer como con anestesia, se va, pero solo por un momento para luego ocupar totalmente la conciencia, no sé si logro explicarlo, es como cuando sales a la calle y no recuerdas si dejaste conectada la plancha o encendida la estufa; Crees en algún momento que si lo hiciste, pero no estás seguro totalmente, te sientes tentado a regresar pero tienes otras obligaciones, vas tarde al compromiso, y decides no volver, pero con el temor de que podría ser o quizás no, no lo sabes, pero necesitas continuar con lo tuyo, cumplir lo encomendado, y en mitad del quehacer recuerdas y te preguntas si tal vez a esta hora tu casa está en llamas.

Y creí haber cerrado tu ciclo, tenerte en el pasado, apilado tu recuerdo en mi recuerdo, reconocer que eras parte de la historia. Pero regresabas a mí, volvías a mi mente, con esa imagen y esa sensación, la misma, la extraña, la que no me deja en paz, la que no sé qué es, pero que me atormenta, no me abandonabas, te metías en mi cabeza, me abrazabas algunas veces fuerte otras no tanto, y ahí la incertidumbre, te ibas por breves espacios, pero volvías a aparecer, para meterte adentro succionarme la existencia, y en el momento más fuerte te desaparecías. Volvía a mi rutina, a la vida, decidí falsamente olvidarte, y en medio de las ocupaciones me preguntaba si en este momento mi corazón se encontraba en llamas por ti.

Y entendí, me tocó perder el miedo y repasar lo nuestro, comprender que fueron lindos aquellos momentos, que las experiencias nos llenaron, y que luego el tiempo fue mostrando que todo iba menguando, lo intentamos, revivimos, pero al final comprendimos que esto, o más bien aquello ya había acabado, el carrusel terminaba la última vuelta y debíamos bajar del viaje. Eres de mi historia y nadie podrá sacarte de ahí, así que no importa si regresas a mi mente a mi estómago a mis sentimientos, seguirás siendo parte de mí, aunque ya el camino nos guio por senderos diferentes, vendrá tu rostro y lo veré fijamente te abrazaré para luego dejarte ir nuevamente.


Y ya no la siento, esa sensación se perdió sin darme cuenta en los pensamientos del hoy, me concentré en la vida, en el camino de adelante y transité con fervor hacia mi futuro, dándome la tranquilidad del justo, comprobando que al regresar a casa esta no estaba en llamas, como tampoco lo está mi corazón por ti, hoy puedo decir que no quedaron asuntos pendientes.

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