No se por qué terminaste lo nuestro si hoy vienes con arrepentimientos a decirme que te perdone y te de nuevo juego, me lo dices como si a mi no me hubiese dolido lo nuestro, tan sencillo como siempre lo ha sido, pensando en ti, sin siquiera sospechar que yo también tengo piel.
Arrodillado ante ti, te lloré que no marcharas, que le dieras luz de nuevo a nuestra palabra, y acuerdate que deje de ser alguien por cumplir con tus requisitos, humillado, sabiendo que tenias otro cariño, convencido de lo que me decías, que lo que tenías no funcionaba, que era por mi por quien vivías.
Disculpa si ahora a tu regreso te saco las notas guardadas, pensaras que es inmadurez, pero es que no podría olvidarte aunque me llegue la vejez, pierda el conocimiento y se me sumen en negro todos los momentos.
Sin más, destrozaste mi vida te llevaste todo dejándome heridas, me rogaste que te borrara, para ti solo fui blanco de tu arrogancia. Hoy para que regresas, no entiendo nada, si ya formé mi vida con quien me ama, la locura de tu mente confunde mi corazón, a que vienes otra vez, si tu sabes que no necesitas perdón, si con otro guiño de tu ojo recuperas mi amor.
Pese a lo anterior descubrí que adorarte tanto fue nefasto, y al final del fracaso entendí que no podía amarte eternamente sin un fin; ni sospechas lo que tuve que hacer para borrarte de mis días, o los malabares para espantar la melancolía, y hoy que por fin logre ganarte vienes a buscarme, pero en realidad con tu partida te llevaste la revancha y hoy que tocas a mi puerta ella no te acompaña.
Si de algo sirve: no podría olvidarte ni en un siglo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario