Al haber
Hay tantas cosas que quisiera preguntarte, pero siempre hay algo que se
interpone. Con el interrogante en mis labios continuamente aparece la
interrupción del momento, la llamada inoportuna, el accidente del evento, la
ruptura de un hueso o la pérdida de tu ungüento. Qué se yo que más se le
ocurrirá al destino entre los dos. Solo queda callar, tratar de seguir interpretándote
entre gestos y palabras, y por la noches continuar anotando mentalmente las
curiosidades sin respuesta que aún rondan mi cabeza, justo para que con la
llegada de nuestro encuentro se convertieran en gestos muertos en cada intento.
Al paso del calendario seguía cubriéndote el misterio, traducida en la
oscuridad misma en mis sentimientos, cada paso que dábamos juntos, lo vivía como
un salto al vacío, aunque era tu rostro,
tu pelo, tu cuerpo, parecías otra persona cada vez que buscaba tus besos; y es
que no sabían iguales, me sorprendían muchas veces fogosos y apasionados y otras
muertos. Rebuscaba en mi memoria algo que te regresara la identidad, pero era
en vano todo mi esfuerzo, no encontraba una igualdad, pero si muchos vanos
recuerdos.
Decidí llenarme de valor, entrenar para vencer el desacierto, aprender a
sortear los obstáculos, adelantarme a los sucesos. Me tomo mucho camino, tiempo
arrojo y atrevimiento, sentí decaer por instantes, pero logré fortalecerme para
la guerra igual que un soldado curtido, bien certero, y fue en ese preciso
momento en el que me dejaste, abandonándome por un no se que, del que ya no me
acuerdo.
Que vil intento por descubrirte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario