miércoles, 17 de agosto de 2016


CADA PASO



Al descubrir cada día, el dolor vuelve a mi, imposible de borrarte, apareces constantemente, amargando mis pensamientos, pero continúo, sigo aunque sangre, el vivir ya se convirtió en un sufrimiento eterno, o por lo menos con la esperanza de que la muerte pueda cambiarlo.

Soy un triste condenado por la sentencia de tu amor, obligado a tratar de olvidarte en un mundo que ya no reconozco, no puede existir algo como esto en la realidad, a veces pienso que es una celda que creaste para cumplir mi pena; y sigo martirizándome con tu presencia en mi mente, en el respiro, en el paso, en el sonido que llega hasta mi rebota y se va, solo para regresar con tu rostro.


Tu nombre no lo puedo destruir de mi cabeza, tu olor permanece en esta represa en que se han convertido mis sentidos, pero no me doy por vencido, sigo la lucha, me aferro a mi convicción, peleo por mi liberación, y así cansado, agotado del enfrentamiento, despliego mis armas a por la victoria. Resumo mis fuerzas y me levanto, esgrimo mis astucias, pero aun así al final de la jornada tras un breve cálculo, se que no estoy triunfando, como envidio a toda esa gente que nunca se cruzará contigo.

lunes, 15 de agosto de 2016



Al haber 






Hay tantas cosas que quisiera preguntarte, pero siempre hay algo que se interpone. Con el interrogante en mis labios continuamente aparece la interrupción del momento, la llamada inoportuna, el accidente del evento, la ruptura de un hueso o la pérdida de tu ungüento. Qué se yo que más se le ocurrirá al destino entre los dos. Solo queda callar, tratar de seguir interpretándote entre gestos y palabras, y por la noches continuar anotando mentalmente las curiosidades sin respuesta que aún rondan mi cabeza, justo para que con la llegada de nuestro encuentro se convertieran en gestos muertos en cada intento.

Al paso del calendario seguía cubriéndote el misterio, traducida en la oscuridad misma en mis sentimientos, cada paso que dábamos juntos, lo vivía como un salto al vacío, aunque  era tu rostro, tu pelo, tu cuerpo, parecías otra persona cada vez que buscaba tus besos; y es que no sabían iguales, me sorprendían muchas veces fogosos y apasionados y otras muertos. Rebuscaba en mi memoria algo que te regresara la identidad, pero era en vano todo mi esfuerzo, no encontraba una igualdad, pero si muchos vanos recuerdos.

Decidí llenarme de valor, entrenar para vencer el desacierto, aprender a sortear los obstáculos, adelantarme a los sucesos. Me tomo mucho camino, tiempo arrojo y atrevimiento, sentí decaer por instantes, pero logré fortalecerme para la guerra igual que un soldado curtido, bien certero, y fue en ese preciso momento en el que me dejaste, abandonándome por un no se que, del que ya no me acuerdo.


Que vil intento por descubrirte.