martes, 23 de mayo de 2017

L.as C.osas B.uenas




Cuando todo transcurría en el tedio de la cotidianidad, mientras aplacaba el sufrimiento de la vida encajada en los cuadros de la aceptación, ahí desgastándome en la labor de mi perdida razón, apareciste tú, sin llamar, sin tener una expectativa que me hiciera imaginar que todo iba a cambiar. No había nada que perder, no tenía ninguna esperanza, que se le iba a hacer, solo era encontrarnos un rato para evitar enloquecer.

Te vi, era imposible no fijar mis ojos en los tuyos, en tu cara, en tu boca, yo tan simple y tu… tu tanto, con mucho con todo, yo ahí sin sueños con nada sin fondo; me acerqué un poco y comencé a perderme en ti, y descubrí que te quería ahí, solo en ese momento, para mí, de nadie más. Me metí en una fantasía queriendo meterme en ti acomodarme en el rincón más profundo de tu razón, inventarme que te conocía desde siempre, desde antes sin condición.

Sabes que soy raro, extraño sin formato, que a veces me invento, pero solo duro un rato, que no coordino lo suficiente, algunas veces estúpido otras imprudentes, que no filtro o medio reacciono, pero que a tu lado funciono de otro modo, distinto diferente, que te escucho descubriéndome paciente, sintiendo tu palabras siguiendo tus expresiones, diciéndome que sientes lo mismo, que encuentras razones, que quieres continuar porque has hallado algo, pero que sin duda será paso a paso. Y yo lo siento lo mismo no preciso continuar si no es contigo, no creo dormir si en mi sueño no te encuentro, no es posible seguir siendo igual, pues me acaparas el recuerdo.


Sé que me dará un premio el tiempo, cuando maduremos esto, y es que nunca pensé que hoy iba a encontrarte a toparme con Las Cosas Buenas de esta vida, de este cuento.

domingo, 30 de abril de 2017

Y FUE FACIL



La verdad esperé más guerra de mi corazón, pero al terminar las cuentas salí ileso del dolor, te borré en un instante de mi memoria, si ya se que te amaba hasta perderme en mi propia muerte, pero que te puedo decir... se me hizo bastante sencillo, te abandoné cuando tuve que hacerlo, en el momento justo, cuando apareció la ofensa, ahora me dedico a buscar a quien me comprenda, y cada instante te olvido más y un poco más.

Me fui cuando fue preciso, y te vas desapareciendo cada día hasta perderte en la inconsciencia, aunque tengo que confesarte que ese olvido lo hago a punta de llanto, lagrimas empapando mis pañuelos, ojeras generadas por desasosiegos y uno que otro "te quiero". Se alargan las promesas de cambios, de lo nuevo, se espantan las ganas del regreso y sigo olvidando.

Cuando ya todo acabe y no me acuerde de tus rasgos en ese preciso momento aparecerás para rendirme con un beso, maldito día de mi futuro que con ansias espero.



miércoles, 12 de abril de 2017


Otra vez?





Volviste a abrir esa puerta que ya tenía clausurada, intentando revivir lo que estaba enterrado y acabado por mi lado, queriendo repetir lo que nombraste como indeleble, es un intento estúpido de hacer creer que a tu lado todo es paraíso. No había visto tanta hipocresía tratando de apostarle al placer, mejor me quedo viendo el fondo del vaso, no quiero caer de nuevo en esa historia falsa de felicidad, no es que sea romántico, si alguien quiere hablar de sentimientos, no desesperes que no voy a ser yo, pero no deseo otra locura hipnótica, engatusadas de magia pobre; no te preocupes que no voy a decir que lo que mueve el mundo es el amor, esa lección ya la aprendí, pero aun así no cuentes conmigo, a tu lado no existe redención.


Acabada la botella saldré por esa puerta directo a mi aposento, a dormir conmigo y mi conciencia, así solo como cuando me conociste, sin afán, sin miedo, sin dolor, como antes de ti. Y seré libre en la cama me acomodaré del lado que me plazca, cerrare los ojos con tranquilidad y te mandaré al séptimo abismo del infierno, hasta concebir el descanso. Aunque no podré evitar soñar contigo.

lunes, 10 de abril de 2017

RESTOS




Me hablas un rato, desapareces al otro, arrancas saludos, dificultas los rostros, desapareces al momento, acampas al tiempo y así de tanto en cuanto, me sueltas un halago. Me alegro, incorporo mi entendimiento y muy pasado ese segundo, me mandas al tiesto. Recapacito, levanto el orgullo y a la vuelta de la esquina al decirme lo tuyo, creo ciegamente que algo puede ser, pero ese intento no resiste el amanecer. 

A veces no se que busco, pero termino encontrándolo en tus labios.
CARTELERA




Me quedo llenando el tiempo, diciéndome, hablándome , escuchando y respondiendo, ideando escenarios, inventando utilerías de ficción en un episodio de cartón, en el que todos siguen las líneas de un malgastado guión, donde al fin después de tanto desespero y palabras escurridas, aguardo sin consuelo que aparezcas en mi vida; así sea por un momento como extra, o siquiera moviendo la claqueta de pizarra que marca el número de la escena que no acaba.







jueves, 2 de marzo de 2017

ALGO PENDIENTE


Y seguía con esa sensación, esa misma, la extraña, la que no te deja en paz, la que no sabes que es, pero te atormenta, aquella que no te abandona, te abraza con incertidumbre, te deja por momentos, pero vuelve y aparece, se te arraiga te succiona, y sin querer como con anestesia, se va, pero solo por un momento para luego ocupar totalmente la conciencia, no sé si logro explicarlo, es como cuando sales a la calle y no recuerdas si dejaste conectada la plancha o encendida la estufa; Crees en algún momento que si lo hiciste, pero no estás seguro totalmente, te sientes tentado a regresar pero tienes otras obligaciones, vas tarde al compromiso, y decides no volver, pero con el temor de que podría ser o quizás no, no lo sabes, pero necesitas continuar con lo tuyo, cumplir lo encomendado, y en mitad del quehacer recuerdas y te preguntas si tal vez a esta hora tu casa está en llamas.

Y creí haber cerrado tu ciclo, tenerte en el pasado, apilado tu recuerdo en mi recuerdo, reconocer que eras parte de la historia. Pero regresabas a mí, volvías a mi mente, con esa imagen y esa sensación, la misma, la extraña, la que no me deja en paz, la que no sé qué es, pero que me atormenta, no me abandonabas, te metías en mi cabeza, me abrazabas algunas veces fuerte otras no tanto, y ahí la incertidumbre, te ibas por breves espacios, pero volvías a aparecer, para meterte adentro succionarme la existencia, y en el momento más fuerte te desaparecías. Volvía a mi rutina, a la vida, decidí falsamente olvidarte, y en medio de las ocupaciones me preguntaba si en este momento mi corazón se encontraba en llamas por ti.

Y entendí, me tocó perder el miedo y repasar lo nuestro, comprender que fueron lindos aquellos momentos, que las experiencias nos llenaron, y que luego el tiempo fue mostrando que todo iba menguando, lo intentamos, revivimos, pero al final comprendimos que esto, o más bien aquello ya había acabado, el carrusel terminaba la última vuelta y debíamos bajar del viaje. Eres de mi historia y nadie podrá sacarte de ahí, así que no importa si regresas a mi mente a mi estómago a mis sentimientos, seguirás siendo parte de mí, aunque ya el camino nos guio por senderos diferentes, vendrá tu rostro y lo veré fijamente te abrazaré para luego dejarte ir nuevamente.


Y ya no la siento, esa sensación se perdió sin darme cuenta en los pensamientos del hoy, me concentré en la vida, en el camino de adelante y transité con fervor hacia mi futuro, dándome la tranquilidad del justo, comprobando que al regresar a casa esta no estaba en llamas, como tampoco lo está mi corazón por ti, hoy puedo decir que no quedaron asuntos pendientes.